El Aguara Guazú es un animal solitario, no viaja en manadas ni en pareja, por eso se lo puede encontrar deambulando en terrenos y campos abiertos. Es temerario y desconfiado, por ello durante el día se desplaza y durante la noche se dedica a cazar, se alimenta principalmente de pequeñas aves, mamíferos, roedores y vegetales. Una de las causas de su persecución que lo ponen en riesgo es que puede atacar gallineros y corrales, aun así, es inofensivo para el hombre.

habitat del aguara guazu

Ubicaciones

El aguara guazú puede verse desde la región Nordeste de Brasil por las costas de río Paraíba, también en la Mesopotamia Argentina en zonas como el sur de Chaco, Río Grande, Cuenca del río Paraná hasta el sur del Chaco Boliviano y el oeste de Perú. También habitó zonas de Uruguay, aunque se lo considera extinto desde su último registro en el año 2007.

Este cánido busca zonas húmedas de largos pastizales, y mucha agua como zonas inundables, donde se encuentra a resguardo de cualquier amenaza y puede cazar con facilidad. Su fisionomía hace que se adapte perfectamente a esto tipo de hábitat. Tiene la capacidad de recorrer largas distancias en un mismo día por lo que es difícil especificar la zona de hábitat con exactitud. Actualmente se los considera en riesgo en Uruguay y en la región Bonaerense sobre el Rio de la Plata.

donde vive el aguara guazu

Especies

Se calcula que existen entre 1000 y 1500 ejemplares de esta especie en Argentina, principalmente distribuidos en la provincia de Santa Fe. Su principal amenaza es el avance del hombre, y de la industria agropecuaria que destruye su hábitat principal lo que lo obliga a desplazarse y no reproducirse. Al mismo tiempo, la caza de la especie para aprovechar su piel es otra de las razones por las que se encuentra en riesgo.

Parches habitacionales

Como mencionamos antes, la expansión de la frontera agropecuaria lleva a la fragmentación del hábitat del aguara Guazú, algo que ocurre desde hace décadas tanto en el norte como en el Centro del país. Esto genera la perdida de conectividad entre las distintas poblaciones de especies y el paisaje, generando parches de hábitat.

Cuando las especies pierden un hábitat que antes era continuo y frecuente, se forman metapoblaciones, las cuales se dividen de forma obligada en los distintos parches de hábitat formados, lo que genera que las especies desarrollen distintos grados de conectividad con el ambiente y el parche en el que habitan, modificando el comportamiento de cada grupo por separado.

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